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viernes, 9 de marzo de 2012

México, Un País Que Discrimina a Su Propia Gente

Se busca Secretaria Ejecutiva, excelente presentación, 1.70 m de altura y 55 Kg., inútil presentarse si no se cumplen los requisitos. 
Ejecutivo de Atención a Clientes, sexo masculino, máximo 28 años de edad, Licenciatura en Administración, solamente Universidades Privadas.
Recientemente se presentó la Encuesta Nacional Sobre Discriminación en México – ENADIS 2010(CONAPRED) en la que se menciona que un 54.8% de las personas insultan a otras personas por el color de su piel. Lo irónico es que nuestro país está compuesto en un 64% por personas de piel morena.
En Recursos Humanos, las áreas de Reclutamiento y Selección de Personal no son la excepción, se discrimina no solamente por el color de piel, también por la apariencia física, edad, nivel social, capacidades intelectuales (personas con capacidades diferentes) y en muchas ocasiones las escuelas de procedencia. De acuerdo con datos de la misma encuesta la Homofobia es mayor en el ámbito laboral que en cualquier otro, inclusive mayor que en el ámbito religioso.
A estas alturas de la vida creo que es el momento de poner un alto a esta situación y dejar de discriminarnos entre nosotros; afortunadamente, hay empresas que están trabajando fuertemente por instaurar Políticas de Diversidad Inclusión y No Discriminación, las cuales van orientadas a la apertura y aceptación. Recuerdo un caso en el que una empresa lanzó un programa de contratación para adultos mayores, otra que está contratando a personas de capacidades diferentes y una más que tiene un plan de seguridad social abierto para las personas que tienen una pareja del mismo sexo. 
Lamentablemente todavía son muy pocos los casos con éstos ejemplos y todavía mis colegas se espantan cuando se habla abiertamente de estos temas y en las vacantes que publican sigue existiendo el tema de sexo – dando preferencia a los hombres, límite de edad, estado civil, religión, escuela de procedencia, etc. 
Quiero incluir el testimonio de uno de los lectores de Nueva Chamba: 
“Alfredo, me gustaría saber qué puede hacer una persona con alto sentido de responsabilidad, que ha demostrado éxito económico para las empresas en las que ha trabajado, que es capaz y lo suficientemente flexible para adaptarse a un nuevo giro de negocio, y que no tiene un perfil tradicional de trabajo bajo el cual catalogarlo, pero que cuenta con experiencia profesional en empresas extranjeras; Qué puede hacer para encontrar un empleo digno, de buen nivel y con un ingreso interesante hoy en día, en México, cuando cuenta con 47 años de vida, y 27 de éxitos profesionales. Explícame cómo por favor. Porque por lo pronto, sólo en otros países reconocen el valor de esta clase digamos de - diversidad y flexibilidad - en lo profesional”. 
“Espero que esto te sirva para tu columna porque hay cientos de personas que estamos emigrando de México y encontrando oportunidades extraordinarias de trabajo fuera de nuestro país debido a esta cierre mental por parte de los reclutadores empresariales”. 
Sus comentarios me dejaron con un gran sentimiento de impotencia, sin embargo mi respuesta fue: “Yo también busco una explicación para estas cosas; Por lo pronto lo que estoy haciendo es que pertenezco a un Grupo de RH a favor de la Diversidad, Inclusión y No Discriminación en las empresas, sin embargo hay muy pocas organizaciones que participan activamente. Por el momento es lo único que puedo hacer”.
Si has sido víctima de alguna situación de discriminación puedes acudir al CONAPRED (www.conapred.org.mx) con el fin de recibir asesoría sobre tu queja y con ello impulsar el crecimiento de una cultura de igualdad.  

Alfredo Garay.


Los tatuajes y la discriminación laboral

Recientemente estaba en la cafetería de una empresa y escuché una conversación en la mesa de al lado; no pude dejar de mostrar mi interés, pues estaban tratando un tema que me llamó mucho la atención: “no la quieren contratar pues la sorprendieron con un tatuaje”.
Me acerqué a preguntar sobre lo que creí haber escuchado y en efecto me confirmaron lo dicho, una chica no puede ser contratada por tener un tatuaje en la espalda. Resulta que esa empresa tiene estrictas políticas sobre el tema. Me explicaron que en la solicitud de empleo, te preguntan si tienes tatuajes y “piercings”. La chica de la que estaban hablando – que era amiga de una de ellas - dijo que no los tenía, solamente que en una de las entrevistas finales la descubrieron y la consecuencia es que no la quieren contratar.
La historia no termina ahí; después de varias negociaciones, lo que consiguió la chica es que le dieran una prórroga para quitarse el tatuaje. Vendió su coche y pagó los servicios de un experto para remover el tatuaje; ahora que ya no lo tiene acaba de firmar su contrato.
Antes de interesarme por el tema, nunca me imaginé los escenarios que iba a encontrar. De acuerdo con testimonios de jóvenes universitarios, me comentan que la discriminación que sufren – en casa, escuela o para conseguir trabajo - llega a extremos pavorosos: varios de ellos se han quedado con cicatrices porque sus padres les han arrancado un piercing, pero también por sí mismos se han infringido lesiones graves cuando han intentado borrar, con ácidos, ese tatuaje que les ha impedido conseguir un empleo.
Jorge Alberto, estudiante de Arquitectura en la UNAM, tiene cuatro tatuajes y al preguntarle por qué se los había hecho, simplemente me respondió “por que me gustan”. José Luis, un Ejecutivo de Mercadotecnia de una empresa con la que he trabajado me dice “yo tengo ocho tatuajes y no creo que tenga nada de malo”. En efecto, tampoco creo que tenga nada de malo, hemos estado en varias juntas profesionales y su desempeño es impecable; es más, nunca me hubiera pasado por la mente que tuviera el cuerpo tatuado.
Encontré una encuesta realizada por un dueño de una tienda de tatuajes y perforaciones en México, Dante Salomo; la muestra es pequeña: participaron 598 personas de todas las edades, 214 mujeres y 384 hombres; sus encuestados manifestaron haber sufrido distinción, restricción, exclusión, represión y violencia verbal y física por llevar un solo tatuaje o tener una perforación.
Según sus datos, la mayor discriminación la sufren los jóvenes y no tan jóvenes en el trabajo, porque no pueden conseguir un empleo; justo al pasar al examen médico son rechazados.
De acuerdo a sus conclusiones, Salomo menciona que "sigue el estigma de que personas perforadas o con tatuajes tienen un serio riesgo para adquirir VIH". En una comida “entre amigos” pude descubrir que el tabú de “las enfermedades” sigue presente. Hay personas que piensan que por hacerte un tatuaje, te van a contagiar de SIDA, hepatitis o Virus de Papiloma.
Jorge Alberto me comenta que cada tatuaje que se ha hecho ha sido en condiciones bastante controladas; el tatuador ha usado guantes de doctor y las agujas que ha usado siempre han sido nuevas, las han abierto delante de él.
El tema me pareció tan interesante que lo voy a dejar en pausa. Espera más datos y mis conclusiones finales en la siguiente entrega…
Alfredo Garay Morillo
Coach para la búsqueda de empleo
@alfgaraym

Los tatuajes y la discriminación laboral. Parte II

Si no leíste el artículo de la semana pasada, te recomiendo que lo consultes antes de continuar leyendo mis conclusiones …
En Estados Unidos se piensa muy similar. En una encuesta que encontré, hecha por una firma de empleados temporales, al preguntarles “¿qué debe hacerse cuando uno busca empleo y estás tatuado? de 468 personas encuestadas, el 85% consideró que los tatuajes perjudican las posibilidades de una persona para conseguir un empleo.
Sin embargo, al hacer un extracto de las respuestas de los empleados más jóvenes, halló que sólo el 18% de los empleados creían que los tatuajes podían obstaculizarlos profesionalmente, sin embargo, comentaron que lo importante es que si los tienes, debes cubrirlos con la ropa, ''en la sociedad – americana-  los tatuajes han perdido mucho de su imagen de rebeldía, ya no es raro ver a personas respetables y conservadoras con tatuajes, cada vez se aceptan más (los tatuajes) en general”, señaló Mark Oldman ejecutivo de esta empresa.
En esa misma comida “entre amigos” muchos de ellos llegaron a la conclusión de que si tienes un tatuaje y vas a pedir empleo, debes cubrirlo de manera que no vaya a afectar la imagen que el entrevistador se haga de ti.
Regresando a nuestro país, el gobierno capitalino publicó la Ley para Prevenir y Eliminar la Discriminación del Distrito Federal, por lo que en la ciudad queda prohibida cualquier forma de distinción o exclusión a personas, grupos o comunidades por su apariencia física, religión y opiniones políticas, entre otras.
El decreto por el que se expide dicha ley, en su Artículo 5, señala que no deberá existir impedimento o restricción de alguno o algunos de los derechos humanos de las personas, grupos y comunidades en situación de discriminación.
Establece que no habrá distinción por acción, omisión ni por su origen étnico, nacional, lengua, sexo, género, identidad indígena, de género, expresión de rol de género, edad, discapacidad, así como por su condición jurídica, social o económica. También queda prohibida la discriminación por apariencia física, condiciones de salud, embarazo, religión, opiniones políticas, académicas o filosóficas, ni por identidad o filiación política, orientación o preferencia sexual y estado civil.
Especifica que las personas no serán excluidas por su forma de pensar, vestir, actuar, gesticular, por tener tatuajes o perforaciones corporales o cualquier otra que tenga por efecto anular o menoscabar el reconocimiento, goce o ejercicio de los derechos y libertades fundamentales, así como la igualdad de los individuos.
La CONAPRED inició en el sexenio de Vicente Fox con la Dirección de Pablo Rincón Gallardo, desde entonces se han hecho muchos esfuerzos a nivel Federal y en cada estado para prevenir la discriminación. El Distrito Federal cuenta con una legislación muy avanzada, sin embargo en la práctica la gente sigue siendo discriminada por muy diversas situaciones. Desde mi punto de vista considero que no tiene nada que ver un tatuaje o un piercing con tus capacidades o tu desempeño profesional.
P.D. confieso que por el momento no cuento con ningún tatuaje, estoy pensando en la posibilidad de hacerme uno, pero llevo más de un año analizando la idea; en mi adolescencia tuve un arete, cuando fui a pedir mi primer trabajo llevaba puesto el arete y pasé todas las entrevistas, incluso las primeras semanas de trabajo me presentaba con el arête. Al final decidí quitármelo pues quería ser tomado en serio para esa empresa.
Alfredo Garay Morillo
Coach para la búsqueda de empleo
@alfgaraym